23 de julio de 2015

Teoría


 

Un instante vacío

de acción puede poblarse solamente

de nostalgia o de vino.

Hay quien lo llena de palabras vivas,

de poesía (acción

de espectros, vino con remordimiento).


Cuando la vida se detiene,

se escribe lo pasado o lo imposible

para que los demás vivan aquello

que ya vivió (o que no vivió) el poeta.

Él no puede dar vino,

nostalgia a los demás: solo palabras.

Si les pudiese dar acción...


La poesía es como el viento,

o como el fuego, o como el mar.

Hace vibrar árboles, ropas,

abrasa espigas, hojas secas,

acuna en su oleaje los objetos

que duermen en la playa.

La poesía es como el viento,

o como el fuego, o como el mar:

da apariencia de vida

a lo inmóvil, a lo paralizado.

Y el leño que arde,

las conchas que las olas traen o llevan,

el papel que arrebata el viento,

destellan una vida momentánea

entre dos inmovilidades.


Pero los que están vivos,

los henchidos de acción,

los palpitantes de nostalgia o vino,

esos... felices, bienaventurados,

porque no necesitan las palabras,

como el caballo corre, aunque no sople el viento,

y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,

y el hombre llora, y canta,

proyecta y edifica, aun sin el fuego.


José Hierro

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cualquier opinión inteligente, relacionada con el tema de cada post y expresada con educación, será bien recibida. El resto, se suprimirá.