17 de abril de 2015

Si se ha de escribir correctamente poesía


Si se ha de escribir correctamente poesía

no basta con sentirse desfallecer en el jardín

bajo el peso concertado del alma o lo que fuere

y del célebre crepúsculo o lo que fuere.

El corazón es pobre de vocabulario.

Su laberinto: un juego para atrasados mentales

en que da risa verlo moverse como un buey

un lector integral de novelas por entrega.

Desde el momento en que coge el violín

ni siquiera el Vals triste de Sibelius

permanece en la sala que se llena de tango.

Salvo las honrosas excepciones las poetisas uruguayas

todavía confunden la poesía con el baile

en una mórbida quinta de recreo,

o la confunden con el sexo o la confunden con la muerte.

Si se ha de escribir correctamente poesía

en cualquier caso hay que tomarlo con calma.

Lo primero de todo: sentarse y madurar.

El odio prematuro a la literatura

puede ser de utilidad para no pasar en el ejército

por maricón, pero el mismo Rimbaud

que probó que la odiaba fue un ratón de biblioteca,

y esa náusea gloriosa le vino de roerla.

Se juega al ajedrez

con las palabras hasta para aullar.

Equilibrio inestable de la tinta y la sangre

que debes mantener de un verso a otro

so pena de romperte los papeles del alma.

Muerte, locura y sueño son otras tantas piezas

de marfil y de cuerno o lo que fuere;

lo importante es moverlas en el jardín a cuadros

de manera que el peón que baila con la reina

no le perdone el menor paso en falso.

Quienes insisten en llamar a las cosas por sus nombres

como si fueran claras y sencillas

las llenan simplemente de nuevos ornamentos.

No las expresan, giran en torno al diccionario,

inutilizan más y más el lenguaje,

las llaman por sus nombres y ellas responden por sus nombres

pero se nos desnudan en los parajes oscuros.

Discursos, oraciones, juegos de sobremesa,

todas estas cositas por las que vamos tirando.

Si se ha de escribir correctamente poesía

no estaría de más bajar un poco el tono

sin adoptar por ello un silencio monolítico

ni decidirse por la murmuración.

Es un pez o algo así lo que esperamos pescar,

algo de vida, rápido, que se confunde con la sombra

y no la sombra misma ni el Leviatán entero.

Es algo que merezca recordarse

por alguna razón parecida a la nada

pero que no es la nada ni el Leviatán entero,

ni exactamente un zapato ni una dentadura postiza.


Enrique Lihn

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